Usar lubricante no significa que algo esté mal
Todavía hay personas que sienten que necesitar o querer usar lubricante significa que su cuerpo no está respondiendo como debería.
Y no es así.
La lubricación natural puede variar muchísimo. Puede cambiar con la edad, el momento del ciclo, el cansancio, el estrés, algunos medicamentos o simplemente de un encuentro a otro. Tener ganas y estar excitada/o no garantiza que el cuerpo lubrique siempre de la misma manera.
Además, el lubricante no tiene por qué aparecer solamente cuando hay sequedad o molestia. También puede incorporarse simplemente porque hace que el contacto sea más cómodo y agradable.
Hay distintas texturas, sabores y sensaciones. Algunos son neutros y otros aportan frío, calor, aroma o sabor. No hace falta empezar por algo sofisticado: muchas veces un buen lubricante neutro es suficiente.
Y si usamos juguetes, también puede ayudar a que el contacto sea más suave y confortable.
Lo importante es dejar de verlo como una solución para cuando “algo falla”. El lubricante puede formar parte del juego.
Y, por supuesto, si aparece sequedad persistente, dolor o una molestia que se repite, eso ya merece una consulta con un profesional de la salud.
En No es Pecado creemos que disfrutar con más comodidad también es disfrutar mejor.