Cuando hablamos de rutina en una pareja, muchas veces pensamos enseguida que hay que hacer algo completamente diferente para recuperar las ganas.
Pero salir de la rutina no necesariamente significa hacer algo extraordinario.
A veces alcanza con cambiar pequeñas cosas: encontrarse en otro momento del día, preparar una cena, darse un masaje, bañarse juntos, mandar un mensaje inesperado, cambiar el lugar o simplemente dedicarle al encuentro un poco más de tiempo.
También puede aparecer una fantasía, un juego o algún juguete. Pero la idea no es incorporar cosas porque “hay que innovar”. Lo nuevo funciona mejor cuando genera curiosidad, no cuando se convierte en otra obligación.
Y tampoco todos los encuentros tienen que ser distintos. Hay cosas conocidas que seguimos eligiendo justamente porque nos gustan.
La rutina empieza a pesar cuando dejamos de encontrarnos y todo sucede automáticamente. Por eso, muchas veces, antes que preguntarnos “¿qué cosa nueva podemos hacer?”, podemos preguntarnos:
“¿Qué tenemos ganas de compartir hoy?”
En No es Pecado creemos que probar algo diferente puede ser divertido, pero siempre respetando los tiempos y las ganas de cada persona.